Documento presentación del Nodo

Apostamos a la autonomía en contra de la heteronomía. Si lxs trabajadorxs vivimos bajo las leyes y convenciones impuestas por la burguesía es porque el capital comanda el proceso social de producción. La autonomía que afirmamos no es cualquier autonomía. Luchar por la «autonomía de clase» significa que lxs productorxs queremos darnos nuestras propias leyes y convenciones porque somos lxs creadorxs directxs de la producción social.

Problematizamos las formas, no sólo los contenidos. Declaramos que el mero cambio de contenidos no constituye de por sí un avance para la transformación radical de la sociedad en sentido emancipatorio. Sólo la horizontalidad y el consenso permiten una reflexión profunda y cualitativa de los procesos, aunque puedan imponer tiempos largos, a menudo antagónicos en el contexto de la temporalidad del capital. Por otro lado, no buscamos «ganar» militantes, porque valoramos las iniciativas de los sujetos que deciden integrar procesos de activación y militancia con autonomía de clase. Así, problematizar también las formas grupales de institución, articulación y regulación de las tareas significa que la «co-organización» debe ser una prefiguración, aquí y ahora, del tipo de relación social que queremos universalmente.

Problematizamos el vínculo entre saber y política. Consideramos que en cada experiencia singular de un individuo –bajo determinadas condiciones materiales, intelectuales y afectivas– se conjugan de manera diferente las experiencias histórico-sociales. Pero esta diferencia no justifica que algunxs miembros de la sociedad comanden la producción, la circulación y el consumo de conocimiento, mientras que la mayoría se limite a consumir «lo que hay». Afirmamos la igualdad política, esto es, la igualdad en la toma de decisiones, independientemente de las diferencias de saberes que se manifiesten entre individuos. Esto no significa que todxs tengamos los mismos saberes (no todo el mundo sabe cómo pilotear un avión, cómo llenar una loza, cómo transplantar un corazón, etc.), sino que los saberes específicos no justifican que unxs manden y otrxs obedezcan. Y es que los saberes específicos implican relaciones sociales que deben ser tomadas como problema por la sociedad en su conjunto y no dejadas bajo el control de una parte de la sociedad. De tal manera que la sociedad en su conjunto se comprometa con la producción de conocimiento, se haga cargo de la formación de saberes y actualice procesos de autoformación.

Apostamos a la horizontalidad en contra de la verticalidad. Activamos en la construcción de organizaciones horizontales y tipos de relación que compongan y coordinen las diferencias de saberes teórico-prácticos sin aplastar la capacidad de decisión de los individuos. En este sentido, nuestra acción se orienta hacia la supresión de la división entre quienes mandan y quienes obedecen. Sostenemos, consecuentemente, que «programas» y «coordinaciones» son resultados siempre parciales de construcciones colectivas y horizontales producto de la propia praxis y no abstracciones a priori y externas a los procesos: pretendemos conjurar, así, toda dirección.

Desde este colectivo de co-organización militante que llamamos Nodo, nuestra intervención crítico-práctica consiste fundamentalmente en colaborar con el despliegue de las tendencias a la autoorganización que se presentan en cualquiera de los espacios de activación en los que participamos, y/o en cualesquiera otras instancias en las que podamos participar. Recuperaremos en lo que sigue las líneas que fueron tramando, poco a poco, este colectivo. No exhibiremos un origen, sino trayectorias políticas en las cuales nos reconocemos.

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