Documento presentación del Nodo

En 2008, 2009 y 2010 participamos de las diversas instancias (comisiones de asamblea estudiantil, jornadas interclaustros y comisiones relatoras de las diversas jornadas) donde se prosiguió el debate en torno al cambio de plan de estudios para Antropología. Producto de los debates y afinidades construidas en ese proceso escribimos Fabrica de ideas, un material mediante el cual reflexionamos críticamente acerca del proceso tendiente a un mero cambio de contenidos, para llamar la atención en torno a la necesidad de una crítica a las formas, las estructuras sociales y políticas, dentro de las cuales producimos conocimiento y reproducimos las relaciones sociales académicas existentes.

En el 2009, compañerxs de Antropología y Sociología, luego de tres años de llevar adelante el Taller Permanente de Metodología e Investigación, decidimos presentar un seminario colectivo curricular para la carrera de Sociología: «Derribando muros. Repensando la relación entre epistemología, metodología y práctica de investigación», partiendo de replantearnos la relación entre teoría, metodología y epistemología. El seminario fue aprobado, desarrollando luego su cursada durante el primer cuatrimestre de 2010.

En 2009 produjimos un desdoblamiento, abierto a nuevos integrantes, del Taller Permanente de Metodología e Investigación con el fin, en principio, de abordar crítica, colectiva y horizontalmente, las investigaciones en curso de algunxs de lxs participantes. Luego de esta primera fase nos dimos a la tarea de elaborar un proyecto para institucionalizar la experiencia.

En junio de 2010 organizamos las Jornadas Abiertas de Discusión Política «Problemas de producción, circulación y consumo de conocimiento». Y, al calor del conflicto que dio lugar a la toma de varias Facultades, en Filosofía y Letras participamos activamente de las comisiones de Autogestión del Conocimiento y de Democratización. Allí impulsamos junto a otrxs compañerxs las clases autogestionadas en varias carreras, asumiendo nuestra formación y evaluación de forma colectiva y horizontal sin distinción de claustros, tal como venimos practicando en los seminarios y materias colectivas. A fines del mismo año, con ocasión de elecciones de Junta Departamental en la Facultad de Filosofía y Letras, participamos junto a otrxs compañerxs de Antropología y Filosofía en la presentación de listas cuyo funcionamiento sigue la práctica de delegadxs revocables con mandato de asamblea (en virtud de la emergencia asamblearia, disolvimos la experiencia Revocables… en Filosofía y publicamos el documento «Revocables… ha muerto: Balance y disolución»). En la carrera de Antropología, la lista Mandatadxs en asamblea obtuvo el 26% de los votos, mientras que en la carrera de Filosofía, la lista Filosofía en asamblea obtuvo un consejero por la minoría con el 28% de los votos (380 votos).

Cerramos esta este breve racconto con una reflexión. En los primeros pasos de este derrotero, lxs estudiantes en tanto miembros del claustro de alumnxs, eran lxs llamadxs a constituirse en un sujeto de transformación social, porque considerábamos que lxs intelectuales insertos en la academia y/o consagradxs eran inexorablemente orgánicos al orden establecido. Por lo tanto, la potencia emancipadora radicaba únicamente en la posibilidad de que lxs estudiantes (miembros de un claustro) produjeran teorías y prácticas críticas. Pero si el conflicto de 1995 había esbozado una crítica a la universidad existente y su estructura de roles establecida, el de 1999 fue sede de experiencias concretas de autoorganización y crítica práctica tanto de la lógica de la representación política (prefiguradas en alguna medida por los delegadxs revocables de Filosofía y Antropología en aquel entonces) como de la división por claustros y la estructura de cátedra. Todo un proceso de intervención e implosión sobre una «naturaleza» cotidiana y enclaustrada, que puso en jaque aquella concepción idealista del miembro del claustro estudiantil como sujeto privilegiado de cambio. Mayo del ’99 fue, además, el laboratorio de algunos de los emergentes de radicalización que se verían en las calles de Buenos Aires a finales de 2001. Así, los diferentes procesos y prácticas que fueron vertebrando este camino de casi dos décadas, no sólo desplazaron la crítica de la jerárquica estructura de gobierno universitario y su correlato en la formación profesional hacia una crítica del modo de producción de conocimientos y a sus formas necesarias de gobierno, sino que también operaron un desplazamiento en la concepción del sujeto de cambio: estudiante es para nosotrxs, hoy, quien se preocupa y ocupa de su propia formación, asumiéndose como productor de conocimiento crítico para transformar la realidad. Desde esta perspectiva no sólo negamos la división claustral que establece la institución estatal-universitaria (o cualquier otra del sistema educativo), sino que también afirmamos nuestra condición de productorxs de la sociedad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>