Haciendo historia en Historia. MQN

9/4/2005

Hace algunas semanas iniciamos un proceso de debate colectivo sobre la situación de la Carrera de Historia. Como ya casi todos saben, la carrera se encuentra “acéfala” luego de las elecciones del año pasado y la imposibilidad de la actual Junta Departamental de elegir un Director y un Secretario Académico. La mayoría de Profesores y la mayoría de Graduados, con cinco votos, impulsa la candidatura de Cattaruzza y presiona a la Junta para que se reúna y dé quorum (cosa que no logró ni el 31 de marzo ni el 7 de abril). Por otra parte, están los cinco votos de la oposición al llamado ”romerismo”, constituidos por la minoría de profesores, la minoría de graduados y la mayoría y minoría estudiantil, que, de distinta manera, están participando del proceso asambleario que se inició hace algunas semanas, primero con reuniones abiertas y luego con la primera asamblea general, el martes 5 de abril.

La asamblea, la más masiva de los últimos años -entre 350 y 400 personas-, y la más representativa en términos de corrientes políticas, participación de estudiantes independientes y participación de profesores y graduados, fue el resultado de un proceso de construcción colectiva que se inició en febrero. Una serie de compañeras/os de la carrera intentamos que la discusión trascendiera el marco de la “rosca” habitual, de la negociación entre los posibles historiadores “papables” y propusimos, cuando nos reunimos con compañeros de otras corrientes y grupos de la facultad, que la discusión y resolución del conflicto fuera lo más colectiva, abierta y transparente posible. En este sentido se decidió no convocar a una única asamblea donde se resolviera todo de una vez (en realidad, donde se plesbicitara lo decidido en ámbitos de negociación alternativos donde el “toma y daca” es la moneda corriente). Pensamos que esta vez, para evitar experiencias fallidas del pasado, había que CONSTRUIR el proceso asambleario. Se hicieron dos reuniones el 15 y el 30 de marzo donde empezamos a discutir algunos de los problemas de la carrera. Al mismo tiempo, constituimos un Foro de Debate Permanente sobre la carrera de Historia, ámbito en el que vamos avanzando en la discusión de los problemas comunes. Allí empezamos a plantear algunos puntos sobre los cambios que deseamos impulsar. En primer lugar, tenemos que tener en cuenta tanto la deseabilidad como la factibilidad de los cambios que proponemos. Esto es necesario, frente a la tendencia a vaciar de contenido real las consignas. Por eso entendemos que todo lo que se propone debe tener vinculación real con las necesidades de la carrera y debe explicarse cómo se llevará adelante. En segundo lugar, creemos que todos los cambios deben tender a ser debatidos y resueltos en asambleas u otras instancias de participación abierta y colectiva, como las comisiones abiertas o los grupos de trabajo. Además, en nuestro proceso de discusión sobre la salida de la actual situación compleja respecto del gobierno de la carrera debemos establecer una relación clara aunque en tensión entre “respeto” y “violación” de la normativa vigente. Si participamos en la instancia de la Junta -aunque supeditándola a la discusión y decisiones colectivas- debemos respetar las normas que rigen ese ámbito o más bien hacer converger lo mejor posible lo decidido en asambleas y lo que puede ser aceptado en juntas y consejo directivo. Por otra parte, creemos que es necesario rechazar la pura negatividad y el revanchismo. No construimos una Historia contra nadie. Es preciso la superación de las perspectivas vigentes, no su eliminación. En el proceso de discusión, no vamos a anteponer los nombres a los principios anteriores. Que quede muy claro: quienes nos embarcamos en este proceso no buscamos trabajo ni posiciones de influencia. Es preciso evitar los personalismos y los “vedetismos”. Por último, entendemos que en el proceso de discusión asamblearia no deben forzarse las votaciones. No estamos obligados a votar, podemos y debemos trabajar por consenso. Muchos de estos puntos fueron tomados, en la práctica, por la primera asamblea general. En los aspectos generales logramos trabajar por consenso, pese a algunas actitudes “personalistas” de algún sector y pese al intento de forzar votaciones cuando en lo esencial se había arribado a acuerdos generales. ¿Qué resolvimos entre todos?Que era fundamental que ampliemos lo más posible la discusión de la asamblea con nuestros más de 2.500 compañeros de la carrera. Se decidió darnos unos días para debatir en cada práctico -incluso con delegados por curso- y luego volver a reunirnos, en una nueva asamblea general, el próximo jueves 14 de abril. También decidimos tomar en nuestras manos algunos de los problemas más importantes y urgentes de la carrera. Vamos a trabajar por comisiones. En principio habrá una sobre reforma del plan de estudios y otra sobre docentes ad-honorem, aunque pueden plantearse otros grupos de trabajo. Nos reunimos el miércoles 13 de abril a las 21. En relación con la elección de autoridades del departamento, se arribó a dos decisiones importantes. Primero, que los cinco “representantes” en Junta de los sectores que participaron en la asamblea no dieran quórum hasta que no se llegue a una resolución colectiva del conflicto y, lo más importante, que la futura dirección del departamento debía ser COLECTIVA. Esta propuesta nos parece claramente superadora de otras que estaban dando vueltas, más afines a los intereses de algún grupo particular de colocar a uno de sus militantes en una posición de poder. Nos parece que si estamos intentanto discutir y resolver colectivamente nuestros problemas, es hora de buscar alternativas superadoras que expresen el espíritu de construcción colectiva. En la asamblea quedó en discutirse en los cursos y en la próxima o próximas reuniones generales cómo se le daría forma a esa nueva dirección colectiva resuelta por consenso en la asamblea. La discusión y las resoluciones en la asamblea mostraron que podemos (y debemos) hacer las cosas de otra manera. Esta vez, pese a la presión de algunos grupos por resolver todo de una vez (dada la supuesta mayoría numérica con la que esperaban “ganar” la votación de director), se impuso una lógica con nuevos mecanismos de construcción. Es un paso importantísimo que requiere de ahora en más un esfuerzo grande del conjunto de la comunidad de la carrera de historia en todos sus niveles. Es la hora de cambiar la carrera, no sólo cambiando los nombres sino impidiendo que intereses particulares de ninguna persona o grupo se pongan por encima del interés del colectivo.

Más que un nombre

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>