Proyecto de materia curricular para la Carrera de Filosofía:* Un largo siglo XIX

De Kant a Heidegger sin Kant y sin Heidegger

De la Revolución de los haitianos a la Interpretación de los sueños

1. Contexto de enunciación:

 Este volante brota de un espacio mutante constituido por estudiantes de la Carrera de Filosofía. Este espacio es difícil de definir, a punto tal que no es riguroso afirmar que es uno. Sí podemos afirmar que existe una dinámica de funcionamiento colectivo que genera una composibilidad de experiencias heterogéneas capaz de desplazar el problema de las contracciones identitarias tras la actualización práctica de las relaciones que somos capaces de establecer. Dicho en criollo, para nosotras y nosotros lo importante no es tanto qué somos o cómo nos llamamos, sino más bien qué hacemos y cómo lo hacemos.

2. ¿Por qué preparar una materia?

 En el curso de nuestras reuniones el problema de la institucionalización de la Filosofía se nos presentó como primordial. Cada vez que conceptos como «investigación», «currícula», «currículum», «beca», «referato», «congreso», «acreditación», «cátedra», «excelencia académica», «clase teórica/clase práctica», «claustro», «docente», «graduado» y muchos otros, aparecían, retornábamos a aquel problema. Lejos de tener respuestas definitivas, intuimos que la Filosofía es, antes que nada, producción. Producción de conceptos, pero producción al fin. A partir de esta intuición, tendemos a pensar que, como toda producción, la producción de conceptos puede ser considerada al margen de su registro y de su consumo o, lo que para el caso es prácticamente lo mismo, al margen de su enseñanza y de su aprendizaje. El que en una sociedad con las características de la nuestra la Filosofía parezca nacer en el seno de su enseñanza y su aprendizaje no significa necesariamente que les pertenezca. Su enseñanza y su aprendizaje tal y como los conocemos constituyen las condiciones coyunturales de la distribución y la apropiación de la Filosofía y de sus conceptos, pero no las condiciones estructurales de su producción.

En suma, confiamos en general en que su enseñanza y su aprendizaje tal y como los conocemos necesitan a la Filosofía, mientras que la Filosofía no necesita a su enseñanza y su aprendizaje tal y como los conocemos.

3. ¿Por qué curricular?

Nuestro propósito es eminentemente político. Y es doble: Pugnar por la trasfrmación de la Carrera sin quedarnos en los márgenes y, simultáneamente, evidenciar nuestro posicionamiento político en el mismísimo modo de hacer la materia. Transformar las relaciones vigentes en que producimos conocimiento es un modo (parcial e insuficiente, lo sabemos) de transformar las relaciones sociales. Se trata de un experimento de autoformación a mejorar y afinar, pero sugerimos que el único modo posible será el de crear un nuevo espacio público no estatal, una nueva y propia «facultad». Queremos estudiar de otra manera y queremos hacerlo en esta facultad porque esta facultad es (también) nuestra. No se trata de promover circuitos alternativos de discusiones incomunicantes y externas al sistema académico. Nuestra apuesta está dirigida a condicionar internamente y conflictivamente las dinámicas de la reproducción social del saber que habitan nuestra facultad. Esto quiere decir, sustancialmente, por una parte poner en marcha un laboratorio de investigación autogestado, pero por otra, buscar el modo de que nuestro recorrido sea reconocido como formación acreditada.

Sabemos que la Carrera de Filosofía de esta facultad es un territorio inhóspito para este tipo de intervenciones. Es mucho más viable proponer un seminario que una materia. Y es mucho más fácil realizar un copy and paste y pedir la firma de algún docente amigo que habitar un recorrido de construcción colectiva de los dispositivos de producción. Pero preferimos no hacerlo (fácil). Apostamos a la materia curricular y apostamos a la construcción colectiva.

A continuación exponemos los resultados parciales de nuestra reflexión en el espacio de Pre-materia. Éstos no son más que bosquejos provisorios, estructuras propensas a salirse de sus goznes por la mera acción de propuestas superadoras: 

4. En cuanto al contenido:

 Las razones que fueron apareciendo para diagramar una materia de Filosofía del siglo xix se orientaron por correspondencia al bache, de ninguna manera accidental ni mucho menos inocente, que posee la Carrera en relación con ciertas problemáticas filosóficas (relación entre política y revolución social, surgimiento del proletariado como sujeto colectivo, descubrimiento del inconsciente, etc.) y en relación a ciertos autores (Hegel, Marx, Freud, etc.).

Pero debemos hacer aquí dos aclaraciones. En primer lugar, nos mueve el propósito de privilegiar un abordaje temático, de acuerdo a ciertos problemas, por sobre una nómina de autores más o menos ausentes en la Carrera. Por decirlo de un modo simplón, preferimos ir de los problemas a los autores antes que de los autores a los problemas. Y en segundo lugar, confiamos en que las reflexiones que estos problemas alienten no se limiten a un abstracto concurso de elucubraciones y nombres más o menos interconectado. Porque consideramos que la producción filosófica no puede permanecer impermeable a las condiciones en las que esa producción tiene lugar, es decir, que no puede sustraerse a las relaciones sociales de producción.

A partir de este autoposicionamiento decidimos postular una suerte de «objetivo general» que nos guiara al iniciar el trabajo: vincular la producción filosófica con la materialidad de los procesos históricos de la que parte y sobre la que directa o indirectamente interviene. Esto implica no sólo vincular la producción filosófica de los autores del siglo xix con sus condiciones de producción hoy pretéritas, sino también con nuestras propias condiciones de producción en la actualidad. Y nos estamos refiriendo tanto a la liberación del trabajo enajenado de la sociedad en general como a la liberación del trabajo enajenado de la academia en particular.

Por ejemplo: así como en la Fenomenología del Espíritu se encuentra problematizada la cuestión del trabajo esclavo, se trataría de analizar la dimensión actual del trabajo asalariado, en un contexto capitalista que parece necesitar siempre de un cierto número de trabajadores no-asalariados o «para-legales», como es el caso de los docentes ad honorem en la facultad. Se nos ocurrió que sólo en este ida y vuelta entre las problemáticas en las que se enmarcan los pensamientos de los autores que vamos a estudiar y nuestras propias urgencias prácticas, sería posible lograr un abordaje verdaderamente histórico de las distintas teorías, más allá de su contextualización en tanto que mero prurito académico.

Finalmente, nos gustaría poder investigar el proceso de puesta en producción del saber a través de aproximaciones y de modalidades de análisis transversales más heterogéneas que las habituales, esto es, enfocar los problemas a tratar desde las diversas perspectivas y manifestaciones literarias, musicales, arquitectónicas, pictóricas, etc., coetáneas a los procesos históricos estudiados cada vez.

5. En cuanto a la forma:

 Pensamos en dos encuentros semanales, de dos o tres horas cada uno, pautados como dos instancias de dinámica diferenciada. Esquemáticamente:

Instancia A: Esta instancia sería de lectura colectiva de textos («textos» en sentido amplio: problemas, autores, períodos, o lo que fuere) preestablecidos. Y funcionaría, además, como fragua de problemáticas y de propuestas a ser consideradas por el trabajo en la instancia B.

Instancia B: Esta otra instancia sería de trabajo propositivo (esto es, que propusiera novedades, que improvisara), en grupos organizados por afinidad temática, a partir de textos no contemplados por el corpus prestablecido y/o a partir de problemáticas y de propuestas fraguadas en la instancia A. La instancia B estaría orientada, además, hacia el registro de la producción allí realizada.

6. Algunos nudos problemáticos:

 Recorte/perspectiva teórico-política, propio/a de cualquier materia. Intentamos no diagramar una cursada de acuerdo a lo que nosotros consideramos que es la historia de la filosofía, sino tratar de conformar las condiciones de posibilidad para que eso, en todo caso, pueda surgir de la cursada misma.

Evaluación. En este sentido, nos aparecieron preguntas de diversa índole: ¿Hay que evaluar? ¿Qué deberíamos evaluar? ¿Cómo ensayar un proceso de evaluación distinto al cuantitativo e individual? ¿Qué serían la auto-evaluación y la evaluación colectiva?

Surgió como primeros ensayos para tratar de responder, tentativamente, a lo anterior, la idea de que se podría realizar un tipo de evaluación colectiva mediante la cual, en lugar de ponernos notas entre todos, el grupo que participó del proceso de aprendizaje intentaría reflexionar acerca de la propia práctica: si funcionó la dinámica, si se considera que se avanzó en la producción de conceptos filosóficos, si se pudo vincular con la vida cotidiana, etc. Pero hay que poner estas ideas en práctica.

Relación con el «afuera». ¿Qué tipos de actividades pueden surgir a partir de esta experiencia? ¿Y qué tipos de espacios nuevos se pueden constituir? ¿Cómo hacer para tratar de torcer o romper con el carácter aislado, monolítico, de las cursadas? Por ejemplo, intentar una publicación de las producciones surgidas en la cursada, concluir la cursada con la producción de una revista, entablar alianzas extra-académicas que permitan afrontar problemas vecinales, etc.

Continuidad de la materia. Todavía no la comenzamos y ya nos preguntamos: ¿Avanzaría (o retrocedería) la materia en una línea cronológica? ¿Permanecería en el período histórico pero desplanzándose geográficamente hacia otros continentes? ¿La repetiríamos cambiando los ejes problemáticos, o los autores, o los textos?

Entendemos que estas y otras preguntas sólo pueden ser respondidas en la praxis colectiva, crítica y autocrítica. Que sólo en el despliegue concreto de esta problemática hallaremos un curso concreto desde el interior del cual podremos cuestionar en acto el dispositivo académico de producción, registro y circulación del conocimiento. Por eso convocamos pública y abiertamente a compartir-en-el-hacer esta experiencia de autogestión de la producción del conocimiento.

Otoño de 2006

 

Cómo contactarnos:

Privilegiamos el espacio del aula como lugar de circulación de nuestros materiales y, del conjunto de aulas, preferimos que sea en las aulas en las que cursamos. Así que el primer modo de contactarnos bien podría ser que te acercaras a la compañera o al compañero que te pasó este volante. Un segundo modo de contactarnos sería que enviaras un mail a unlargosiglodiecinueve@yahoo.com.ar. Y un tercer modo, que pasaras por la mesa de la revista dialéktica, en el hall del primer piso, al lado de la escalera central, y hablaras con quien se encontrare encargado de la mesa o leyeras la cartelera de Pre-materia que allí colocamos.

Facultad de Filosofía y Letras

Universidad de Buenos Aires


* Publicado en Dialéktica, año xv, número 18, Bs. As., invierno 2006, pp. 143-8.

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