El (mal) estar en la academia I

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Nota editorial El presente cuadernillo fue editado a comienzos de 2007, como resultado del balance final del seminario colectivo «Conocimiento, Verdad, y Poder». Desde entonces, hemos continuado la experiencia en la materia colectiva «Epistemología y Métodos de la Investigación Social», volcando nuestras reflexiones en El (mal) estar en la academia II. En la actual reedición del material, sólo se han actualizado los datos decontacto y algunos detalles ortográficos. El contenido queda inalterado, incluída la convocatoria de contratapa, que consta como índice de las indagaciones que estábamos realizando por entonces. Agosto de 2009

Voces que se piensan juntas. Una ronda de reflexiones acercade una experiencia de experimentación en un marco institucional. El espacio está certificado: lo institucional impuso su marco. Cuatro meses,un encuentro por semana de cuatro horas, un programa aprobadopor el departamento, un aula asignada por la facultad. Es la últimareunión.

Jugamos a la rayuela en esas líneas y a veces abrimos una hendija en la tiza de un patinazo, dibujamos otra casilla o  deliberadamente cambiamos el color de las baldosas. Pero eso si, jugamos todos juntos.

Voces que se piensan juntas. Una ronda de reflexiones acerca de una experiencia de experimentación en un marco institucional. Un cuatrimestre de preguntarnos – haciendo otras prácticas posibles a las que el hacer académico instituido dispone. No es nuestro último encuentro.

La experimentación en el construir colectivamente conocimiento no comenzó ni termina en el espacio/tiempo certificado. La experimentación no se deja reducir a un listado de notas en un acta.

Este cuadernillo es una forma de darle
continuidad a la experiencia.

Continuidad como alteración. En sí mismo implica un hacerotro al académico: rara vez se comparte a través de una publicación algo de lo vivido en una cursada.

Continuidad como búsqueda. Una tentativa de prolongarse enaquellos otros que leamos estas voces, en otras preguntas, en otras experimentaciones.

Un seminario experimental

Segundo cuatrimestre de 2006, facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, seminario experimental colectivo ”Conocimiento, verdad, poder. Una visión crítica de la epistemología de las ciencias sociales”, aprobado por los departamentos de antropología, filosofía, historia y geografía. 123 inscriptos.

Partimos de una propuesta: un programa para re-construir en el hacer mismo del seminario, un marco que habitar de la manera que entre todas decidiéramos. El programa había sido construido por un conjunto de estudiantes, graduados y profesores, a lo largo de un año y medio, con una convocatoria abierta permanente.

La propuesta consistía en poner a discusión de todas las que participábamos del seminario tanto los contenidos del programa, como la forma de recorrerlos. La presentación del programa como materia paralela a Epistemología para la carrera de antropología también fue parte del trabajo que nos dimos.

La temática era especialmente estimulante, entendiendo epistemología como analizar críticamente nuestras condiciones de producción de conocimiento, la epistemología nos interpela en nuestro aquí y ahora en la universidad. Empezando por la UBA y desde allí todo lo que implique, para entender cuál es la red que produce que algo sea considerado científico. Por eso también, y muy especialmente -como remarcó en su balance del seminario un compañero-, “como experiencia implicaba -exagerando un poco- dolorosa en un punto, tener que hacerse cargo, desnudarse, ponerse frente al espejo y reconocer la deformación que uno trae después de tantos años de trabajo estudiando”. Y buscar las maneras de transformarlas.

Reflexiones y preguntas

Este cuadernillo reúne intervenciones desgrabadas de la última reunión del cuatrimestre, donde cada una por turno compartiósus reflexiones acerca de lo sucedido.

Las voces fueron desgrabadas, recortadas y organizadas en función de ejes problemáticos. El criterio: recuperar aquello que nos parecía pudiera aportar a pensar hacia nuevas experiencias.

Sabemos que toda edición significa una intervención, que no es posible recuperar lo dicho -ya desde el registro escrito de una oralidad- sin actuar como mediación. Creemos poco acertado no explicitar esa imposibilidad y por eso lo hacemos. Pero no sin aclarar que su carácter inapelable no supone un obstáculo para los objetivos de este boletín

Con este material queremos proveernos de un -otro- recurso de discusión, dar forma a un insumo que consolide el suelo desde el que problematizar lo que nos interesa.

Intercambiando con otro/as lo que nos pasaba, indagando sobre el porqué de estar ahí o qué nos había acercado, reconocimos algo común incluso en quienes veníamos de experiencias marcadamente diferentes. Ese intento de correrse de lo habitual tenía
que ver simplemente con que estar donde siempre, era “mal-estar”.

Sin embargo ese correrse no se traducía inmediatamente en transformación. Lo que seguía era trabajo: a menudo el malestar está ahí y sabemos que queremos resistirnos a lo instituido, pero no qué preguntas hacerle, por dónde abordarlo o visualizarlo. Teníamos que transformarlo en problemas, habilitar las discusiones, construir “los discutibles”, darles forma.

Ese trabajo es lo que objetivamos en este boletín, que se ofrece como no más que eso y como no menos que eso: un insumode preguntas-problema que llegaron a ser gracias a un encuentro colectivo, a una transformación recorrida que construyó posibilidades de visualización.

Las intenciones que llevan a lo dicho no pueden recuperarse; tampoco la situación que da a las palabras un sentido y no otro.  Sin embargo, se puede objetivar de alguna forma un proceso,  recuperar lo expresado por, no para reponer fielmente el quien sino  para dar cuenta del desde en el que se inscribe.

Proponemos leer esas palabras como puntos de cristalización de un recorrido colectivo, y las hacemos llegar con la expectativa de posibilitar nuevas reflexiones. Para que cada comienzo no esté obligado a la im-potencia individual y pueda sustentarse en la potencia colectiva, apoyarse en decibles y hacer de  los malestares silenciosos el fortalecimiento de un grito que no sea sordo.1

El malestar en la cultura (académica)

El transitar esta experiencia colectiva hizo posible visibilizar de qué manera habitamos todos los días los recintos del saber académico. Algunas de la intervenciones que siguen ponen contenido al malestar que se siente en la cursada diaria, inscribiéndolo a su vez en el propio cuerpo.

Yo creo que lo que hizo este espacio fue abrir, ya se dijo también, una fisura acá adentro, y bueno, entraron ahí todas nuestras contradicciones y nuestros problemas. Creo que el mayor logro de este espacio es que se pudieron hacer visibles esos problemas que nos atraviesan. Se hicieron visibles, se hicieron prácticos, se hicieron carne. Un montón de problemas y contradicciones que tenemos pero que por ahí los tenemos en la cabeza o los pensamos. Pero acá se hicieron efectivos y nos hizo también pensar sobre ello, más allá de que los pudiésemos resolver o no, también es una experiencia que se va a tener que hacer muchas veces, que no se va a hacer todo en un cuatrimestre, y creo como ya dijeron que un espacio como éste demanda mucho más laburo, mucho más esfuerzo que cualquier cursada común.

Lo que en otros espacios se nos presenta como normal o que ni pensamos o pocas veces pensamos o sufrimos o padecemos, acá sí sale como problema, como dificultad, y a mí particularmente lo que es el conocimiento producido colectivamente se me vino a la cara como una gran pelota de cosas.

Es muy cierto eso de que en muchas áreas frustra cursar en la facultad, el modo en que se imparten las clases, el modo en que podemos no dialogar con nuestros compañeros, el modo en que abordamos el texto, y creo que el seminario aporta a eso, a salir de la frustración y a encontrar un trabajo distinto…

En la facultad, todo el tiempo, aunque lea veinte textos seguidos o escuche exposiciones de docentes que tienen muchos saberes acumulados, hay como un mecanismo autómata de «ya sé lo que tengo que hacer con eso», dónde va, dónde lo pongo, y la pregunta está ausente. Y lo que me pasaba acá es que, así como acá traje toda esa cosa podrida de allá, un poquito se iba de acá para allá, y me encontraba con un texto y decía «ah, pero cierto que me puedo hacer una pregunta con respecto a lo que dice».

Cuando yo empecé a estudiar la carrera, una persona dijo algo así como «ah, bueno, la carrera de filosofía es como el límite de un libro, y después te doctoras y recién después podés empezar a pensar». Y me encuentro después acá con una propuesta completamente distinta. Alguien decíade que va a ser dificilísimo porque es crear también un poco en el vacío y es la pura posibilidad. Y  bueno, sí, es la pura posibilidad pero está bueno, y yo apuesto a eso. Me pasa lo que le pasaba también a la compañera, esa sensación de que no quiero irmás a la facultad, de que no me encuentro, no me interesa, empiezo a quedar un poco afuera. Y me encontré acá con un lugar donde me parece que vale la pena venir, y me parece que vale la pena reconciliarse con la filosofía desde acá, así que yo estoy muy contenta en ese sentido. Y al mismo tiempo me resultó súper doloroso y angustiante en un montón de lugares donde uno se encuentra, se evidencian todas esas dificultades que uno tiene de romperse, evidencian lo difícil, lo chiquitito que son los márgenes donde moverse en la institución.

Quería señalar cómo desde lo personal, era la primera vez que tenía una experiencia colectiva y no sé si estaba consciente de lo que estaba empezando á hacer y venía nada más de ese malestar, al que se refirieron varias veces, de la carrera, la facultad… Y este lugar, aunque tengo muchas autocríticas que hacerme, me hizo pensar muchas cosas de las que no. me daba cuenta, que no estaba pensando.

Relaciones peligrosas entre lo académico y lo político

Durante el transcurrir de la experiencia se dio una tensión entre lo quepodría llamárse académico y lo político. Es decir, entre los contenidos curriculares y la forma de introducirnos en ellos, y aquello que tenía que ver con el cuestionamiento a las formas tradicionales y las actividades que implicó la presentación del programa para que sea aprobado como materia. 

Esto generó diferentes apreciaciones que van a continuación.

El primer día, que todos dijeron por qué habían venido acá, había como dos grandes cosas; por los contenidos de epistemología, que no estaban en las diferentes carreras, incluso de otras facultades; y por el tema de la dinámica particular que se proponía, distinta en cuanto a un seminario. Muchos dijeron que venían más por una o más por la otra o por las dos. Me parece que en el equilibrio le dimos mucho más tiempo a la problematización, pensar, trabajar sobre todas las cuestiones de la dinámica distinta, y el tema de los contenidos y el trabajo con los textos quedó un poco relegado. Y relacionado con esto, militar este tipo de experiencias requiere un compromiso y una cantidad de tiempo mucho mayor al de cualquier cursada. También tiene que ver con eso, no solamente con discutir cuestiones de movilización institucional y de discusión de la dinámica y la forma de evaluación, sino también militar trabajando más los textos, leyendo más, preparando más los cursos, haciendo informes, o sea, muchas veces eso faltó en el compromiso militante.

Quisimos meter un chorizo de temas en este cuatrimestre, que como actitud está buena pero en algunas reuniones pasó que parecía que queríamos encajar en esas dos horas o un poco más y dejar el resto para las cuestiones políticas, y eso fue mediotirado de los pelos. La cuestión política nos arrastró, en el mal sentido, en cuanto a buscar encontrar soluciones o estrategias, y se perdió el sentido del seminario, no porque esono sea importante sino porque lopateamos para ése lado.

 Y en general nosotros nos relacionamos con el conocimiento de la manera como nos enseñaron en la universidad, de sometimiento, desigualdad, creemos que no podemos… Para mí la facultad es sólo eso, y ahí seguramente difiero con muchos, la facultad es una máquina de impedir, en el sentido de que separa los cuerpos de lo que pueden producir. Y buena parte del balance acá, de pedir más docentes o de pensar que hicimos demasiada política, es parte de aquello que se nos impone como una inercia en la facultad, y me parece que no es así, que es absurdo creer que lo político viene de afuera y se inmiscuye. La facultad por suerte no separa lo académico de lo político, y sabe que lo que hacemos acá es buscar un nuevo tipo de relación con el conocimiento. Y a eso nosotros lo llamamos política, ellos saben que hacemos política y por eso molesta. El ochenta por ciento de los esfuerzos fue de sobrevivir en esta selva que nos impide pensar. Todo este tiempo que molestábamos, y que se lo llamó política, es el tiempo en que luchábamos por poder sostener este espacio, es imposible que un espacio como éste no dedique una buena parte de su tiempo a la política, sencillamente porque no lo podemos evitar.

Todo el tema de la presentación institucional de la materia, haber tenido más espacio acá de discusión, inclusive con una crítica epistemológica de todo lo que estaba pasando quedó un poco separado. También ese esfuerzo que se planteó de no separar forma y contenido, que tanto la dinámica como el contenido del programa hubiese estado bueno abordarlos todo el tiempo viendo esas dos patas de una misma cosa. Ese es un esfuerzo también que nos queda por hacer.

Me pareció que fue muy rico también que pudimos incluir y equilibrar la discusión didáctica y el trabajo de aprendizaje con la dinámica política que fue adquiriendo esto, en todo sentido; en relación a la institución, a los paros… Si bien por momentos no fue ideal y sentíamos que se iba para un lado o para otro y que nos faltaba tiempo para una cuestión o para otra, me parece que es un eje que tenemos que tener en cuenta. Que producir conocimiento de otra manera implica también hacer algo que la academia no hace, que es discutir y problematizar todos los aspectos que hacen ala vida institucional, porque en eso estamos.

 Lo que yo me quedé pensando un día era que en algún punto hay una contradicción entre esta forma nueva en la que pretendemos construir conocimiento colectivo, horizontal, y la eficacia, que implica pretender enmarcar esta forma colectiva, que funciona muy bien en otros ámbitos, dentro de la institución y dentro de una materia,particularmente. De qué manera, si es posible, conciliar esas dos cosas, redefiniendo lo que pretendamos lograr o entendemos como eficacia, que por lo menos para mí no son los mismos objetivos que una materia tradicional o que la academia plantea. Pero, si eficacia es lograr el objetivo, nosotros no logramos el objetivo académico de abordar y laburar problemas y de pensar sobre ellos y sobre todo de producir, creo que no produjimos.

¿Si me fui pensando algo distinto a lo que pensaba en relación a la epistemología, la verdad, etc.? Yo decía no, la verdad que no. Me voy como con la idea y con prácticas en el cuerpo que están buenísimas y que son mucho más productivas que la mayoría de las materias que cursé en la carrera, pero falta algo y creo que es algo a pensar y a ver qué solución se le da.

Yo lo que más me llevo de este espacio es que me parece mucho más importante la fisura que se produce en nosotros, mucho más que en la academia. La academia no va a cambiar mucho en los próximos años, quizá en el próximo siglo, de hecho sigue siendo más o menos escolástica desde que apareció la universidad. Pero es importante que cambiemos nosotros.

Esto está en invención, en construcción colectiva. Pero si esto está en construcción y en invención colectiva, con todos los problemas que vimos; lo otro, en general, está re podrido, por lo tanto la elección no es muy difícil de realizar. Pero cuidado que ambas cosas, eso que consideramos repodrido, está también en nosotros, en nuestras prácticas, por lo tanto, como desafío, si lo podrido no está solamente en el afuera y también está en nosotros, pero parte de lo que hacemos no está totalmente repodrido, entonces me parece que el desafío es continuar estudiando mucho y haciendo mucho.

¿Cómo hacer?

Donde los protagonistas de esta historia se descubren libres de las ataduras de la academia pero no iguales entre sí. Y a su vez aparece el momento de preguntarse qué hacemos con lo que hicieron de nosotros.

Cómo manejar un espacio, esa fisura que habíamos abierto dentro de la academia, cómo manejarla en relación a los otros espacios. Cómo no terminar leyendo el bodoque que tengo para sociología que es donde el profesor me va a tomar el examen sí o sí, y dejarla delado. Como que empecé a darle cuerpo a todo ese tipo de problemas. A darme cuenta de que con la ronda no bastaba para que la producción de conocimiento fuese colectiva, que tampoco basta con algunos dispositivos que nos habíamos dado como la separación en grupo y otros. Y me parece que el problema grande es a la hora de pensar cuál sería ese producto distinto al producto de la academia, más allá de lograr una transformación de las condiciones de producción, empezar a ver qué es eso otro que queremos hacer con nosotros mismos y con el conocimiento.

Me parece que somos bastante acríticos con esto de qué quiere decir producción horizontal y colectiva. A veces parece que si todos hablamos tres minutos, por ejemploen este caso en que estamos haciendo el balance, ya está, ya estamos produciendo colectivamente. Y no nos damos cuenta de que hay algunos que tienen un conocimiento, una experiencia mucho mayor. Y no tenerlo en cuenta es un poco idealista o ficticio, suponer que porque todos hablemos lo mismo, porque esa persona no sabe cómo puede compartir conocimiento sin que alguien exponga, estamos solucionando el problema de la construcción colectiva.
Me pareció que había una sobrevaloración de la palabra, de que hablasen todos, que producir horizontalmente era que todos dijeran algo pero no saber qué pensaba el otro. Es decir, creo que hay que valorizar un poco más la escucha también, para que sea más horizontal la producción de conocimiento. Porque, en una primera etapa, sería interesante socializar lo que cada uno tiene y lo que trae,y lo que tienen otros compañeros. Eso en la facultad falta un poco, porque al que hay que escuchar es al profesor y lo que hacen los otros compañeros en la clase solamente es interrumpirlo. En el seminario muchas veces se pedía que todos participemos y todos hablemos, pero si hay un trabajo de un año y medio previo también está bueno escuchar a ver qué tienen para ofrecer. Muchas veces encontrás lo que estás pensando en lo que dicen tus compañeros, está bueno eso.

Creo que fue una experiencia de poder poner en la dinámica el hecho de que trabajar de manera colectiva y horizontal es inventar dispositivos. Quizás en un principio nos costó plantearnos eso y quizá teníamos la idea de ver qué pasaba si nos reuníamos o nos poníamos en grupo. Y me parece que fuimos construyendo la idea de que hay que inventar también dispositivos que organicen la tarea como forma de producir colectivamente. Creo que no lo logramos pero que se empezó a forjar.

Yo creo que empezamos al revés, que empezamos postulando que todos éramos sujetos, que veníamos con distintos saberes y que íbamos a establecer un piso común a partir de los
textos, y a producir conocimiento colectivamente. Lo postulamos, determinamos que somos sujetos libres, lo decretamos y tiramos la pelota a la cancha para jugar sin mediaciones. Creo que nos equivocamos en eso, que no somos sujetos libres. En vez de partir de la diversidad, partimos pensando que estábamos construyendo un piso común con sólo poner textos comunes a todos. Estoy en contra de pensar que si yo tengo mucha voluntad, leo mucho, estudio mucho, voy a llegar a producir colectivamente conocimiento, no es un trabajo que se haga individualmente. Al mismo tiempo, hacen falta un montón de herramientas para que esa voluntad sea productiva. Creo que tendríamos que haber empezado mucho más directivos, en el sentido de ir corriéndonos de a poco y aprovechar esta diversidad de gente que además venía con una intención activa de producir un cambio- para que nos rompa la estructura con la que veníamos.

Me parece que el postulado de que todos somos sumamente inteligentes y que podemos hacer las cosas, es el único postulado que permite estos resultados. Por eso soy un hincha pelotas con la voluntad, creo que efectivamente la inteligencia no es tener y saber muchos textos, me parece que cuando se reclama que los coordinadores odinamizadores expliquen más o den más conocimiento, se pide academia, me parece que no es la función de los que más saben.

In-docente, out-docente

Una vez descubiertos como desiguales nos preguntamos qué hacercon la función docente. ¿Debe ser eliminada? ¿Debe ser resignificada? ¿Qué hacemos con los cuerpos que acumulan saberes previos?

Para mí es un punto clave y neurálgico a pensar entre todos, el rol que tuvieron las personas que organizaron el seminario, que a mí no me parece que estuviera mal, creo que no puede sacarse de encima a los docentes, estamos acá adentro y eso va a pasar.

Al principio teníamos mucho miedo de que alguien tomara la palabra o que se plantearan ciertos ejes de lectura o cierta síntesis, me parece que fuimos incorporando la práctica y la idea de que, que alguien haya trabajado más un tema y tenga algo para decir, no implica que esté violentando al otro.

Ya había como desigualdades, ¿no? En términos de aquellos que organizaban el seminario y aquellos que venían. Se tensionó bastante eso y el problema en el seminario de si había una manera de proponer un docente o no, si había coordinación, eso me parece que también es algo para trabajar más adelante. Si hay alguien que no expusiera pero sí, quizás, guiara en
algunos aspectos. Eso me parece que se experimentó en los grupos, con algunos textos que eran difíciles de abordar, se facilitaba si alguien daba algunas puntas y guías como para interpretar. Por lo que fuimos viendo a lo largo de todos los encuentros, la dificultad mayor que aparecía justamente era darnos una dinámica que permitiera sentir
que estábamos produciendo colectivamente conocimiento. Y eso me parece que a muchos nos hizo sentir que el contenido de los textos teóricos se empobrecía más que en una clase común en la que el docente nos está dando clase. Me parece que esa discusión y esa tensión entre una forma nueva de querer producir conocimiento dentro de este ámbito, en el aula, y cómo hacerlo, qué dinámica darnos, qué contenido darnos, estuvo jugando todo el tiempo a lo largo del seminario. Y me parece que uno de los factores que ayudó a que esta tensión no pudiera resolverse o que permanentemente apareciera era que, en algún punto, no sé si los que sabíamos más o sabían más de algunos temas lo negaban, lo negábamos muchos, negamos este rol de docente entre comillas, o de poder explicar, como si eso fuera algo malo. A veces decíamos que eso tendríamos que haberlo cubierto los que armamos esto, otras veces decíamos no, otros compañeros que supieran más de un texto, de un tema, de un autor, que no fuera algún gestor de estos del comienzo. Me parece que el hecho de querer producir de otra manera, de ir contra la figura del docente, anuló a muchos a explicar, explicar algún concepto, y que después en los grupos redundara en que la discusión sediera de a dos o tres entendidos sobre Foucault, sobre Hegel, sobre lo que fuera.

Quizá no sea posible diluir totalmente la función docente. En ese sentido, pensando en experiencias futuras, hay que tratar de sacarnos cada vez más de encima la instancia del plenario, que creo fue bastante improductiva, y reemplazarla un poco más por algo más parecido a una clase vertical. Sobre todo por esto último, muchas veces hay acumulaciones previas de saberes que hay que reconocer y por querer partir de una absoluta igualdad de condiciones, que es abstracta, porque no tiene nada que ver con las condiciones reales enque llegan los cuerpos acá, se termina generandoalgo que es peor, que es la apropiación individual, incluso silenciosa, ni siquiera verbalizada, de los saberes previos.

En términos de saber, acá hay muchísima más gente que sabe muchísimo más que nosotros, hay monitores humanos en cada aula que te pueden bajar cuatrocientos años de cultura, en un teórico pasa lo que ya sabemos. Esos tipos “saben” más. Yo no estoy pensando en eso. Me parece que sí hizo falta lo otro que no tenemos aquellos que sabemos más, la posibilidad de transmitir no el conocimiento sobre el campo, los contenidos de tal o cual autor, sino la relación que hay que establecer con el conocimiento, eso es lo que está faltando. Y eso es lo que quizás menospreciamos, la idea de que cuando uno plantea problemas no está transmitiendo un conocimiento, está abriendo una situación donde cada uno puede relacionarse con el conocimiento.

En una materia de historia, por ejemplo, donde yo pueda tener determinado conocimiento y mis compañeros también, se pueden armar discusiones en el práctico y por el hecho de que esté el profesor no es menos colectivo. Quizá es más colectivo que muchas veces las discusiones de los grupos de este seminario. Me parece que el problema está en plantearnos problemas y tiempos y cosas que podamos manejar todos.

Yo creo que nadie niega el rol del docente como asistente, por lo menos una pedagogía popular no lo impugna, no impugna al docente, no lo diluye. A veces pasa por confort, o por la imposibilidad de saber qué hacer frente a un escenario, y a veces es más buscado ese resultado. Pero creo que hay que discutir bien eso, y no sabemos tampoco qué hacer cuando estamos frente a un aula en la universidad, cuando tenemos que activar en un curso acá.

 Nociones comunes

De si es previo o posterior, deseable y/o posible construir categorías compartidas a partir de las cuales producir conocimiento.

Creo que hubo un defasaje, que muchos que armaron la materia tienen las lecturas no una vez sino ya dos o tres veces y algunos las tenemos por primera vez. Este defasaje no está mal, pero había que hacerlo más explícito.

Lo que más me inquietó desde el principio de la cursada fue la fragmentariedad con la que lográbamos trabajar los problemas y los textos, en el sentido de que no hubiera realmente un discurso común en lo que aportábamos, sino más bien pequeños islotes de opinión o de argumento cuya procedencia y cuyo destino a veces no se terminaba de entender siquiera.

Alguien planteó que no logramos construir un piso común; yo creo que es cierto, no lo logramos y creo que es culpa de todos, no sólo de los organizadores. No nos tomamos el tiempo para leer, los contenidos eran muchísimos, pero creo que tampoco en las discusiones del plenario nos pusimos a dar una discusión profunda de cómo agarrábamos esto de forma colectiva. Armar un programa en común no es ver qué textos sacamos, qué textos no, sino qué queremos ver, qué queremos abordar, o sea qué estamos buscando al  leer esos textos, qué objetivos, como para ir con algo ya más en la cabeza a la hora de empezar a discutir.

Hay que partir de algo en común para producir algo en común, si no, no vamos a producir… Creo que no tiene que ver con el contenido, el contenido o el programa, es abarcable, la cantidad de textos no me preocupa, pero sí me parece que faltó tener una búsqueda común frente a esos contenidos.

Buscar un piso común no existe en este tema, hay que construirlo, y eso lleva tiempo. Los que armaron el programa, de hecho, no tenían un piso común; yo estuve en las primeras reuniones y no había ningún piso común, se notaba mucho la diferencia entre carreras y la idea era juntarse un cuatrimestre o un año, y terminaron juntándose un año y medio, porque llevó más tiempo. Justamente por la libertad que daba no estar en una materia ni en un seminario. Un piso común para mí no se podía lograr, ni en un cuatrimestre ni en un seminario, y está bueno que se haya visto que no hay un piso común, pero no hay que tomar esto como una falla sino como que falta terminar algo.

Con-textual-mente

Acerca de las relaciones que establecemos con los textos.

Lo que rescato de positivo es que en algunos lugares pude abordar los textos desde otra mirada, así que en algún punto el seminario me permitió abrir y poder tratar de no sólo leer un texto, sino tratar de pensar qué hay detrás cuando nosotros estudiamos algo o cuando algún compañero escribe un artículo o algo.

Muchas veces me parece que pecamos de tratar de obtener los mismos resultados que obtiene la academia en relación al manejo de textos, con un dispositivo distinto, para lo cual  el dispositivo más eficaz para lograr los objetivos que tiene la academia es la academia misma. Entonces hay una serie de problemas…

Este tipo de experiencias requieren de un compromiso mayor que el que nos pide la academia. Es más difícil, no sólo porque luchamos contra nuestra formación; aunque no lucháramos contra nuestra formación también se requiere un compromiso mayor. No venimos a consumir sino a producir, o a intentar producir, entonces es distinto. Y ahí hubiese estado bien que tuviésemos una dinámica de preparación de textos que no tuvimos. Para eso hay que bajar la cantidad y densidad de los textos, porque si no pasa lo que pasó: un montón de textos sobre los cuales sobrevolamos.

Un tema positivo que vi es la selección de textos, que me pareció realmente muy buena, si tuviera que hacer un comentario ahí diría demasiado amplia para un cuatrimestre, pero creo que eran todas perlas, no había ningún texto que uno dijera éste lo dejaría porque me pareció poco interesante, de ninguna manera. La lectura la encaramos como se plantea cuando se lee para una materia, superficial. Quiero decir, no es lo mismo leer para venir a escuchar al docente, que me dice lo que está en el texto, que leer como para tener algo más activo para plantear. Y en ese sentido no se trata de la extensión del programa sino que cuando en los últimos dos encuentros pensamos una dinámica diferente a como veníamos trabajando, de tener algún texto en común y rotar un segundo texto, por deseo o por interés, y después hacer la puesta en común, creo que fue rico, que se intercambió y se aprendió incluso de lo que no se había leído. También sacamos la idea de que todos leen todo, que termina siendo un fetiche.

Pensaba esto a partir de algo que, cuando en la segunda parte de la unidad cuatro, un compañero dijo qué era el realismo, qué era el constructivismo, qué era el perspectivismo, relacionándolo con los textos. Y en un momento dijo que eso no lo íbamos a encontrar en los textos, que eso hay que ir a buscarlo. Y en ese momento me sentí la verdad muy enojada con todo porque sentía que lo que estábamos haciendo era poner a los textos por fuera de nosotros, como transparentes, que lo único que teníamos que hacer era ir a buscar en los textos lo que está en los textos.

¿Qué producimos?

Producción de conocimiento otra: ¿Producción -producción escrita? ¿Ausencia de productos escritos -ausencia de producción? Interioridad o exterioridad entre los productos y la producción.

Respecto de lo relacionado a la producción, justamente, me parece que es fundamental el tema del piso común para poder producir algo, y además hay que ver qué estamos considerando como producción. Porque en un determinado momento hay que problematizar los modos de producir. O sea, no podemos producir desde el principio y, si tomamos producción como un resultado y desde otro lugar, también estamos produciendo
cuando no estamos produciendo, al problematizar, discutir, plantear los problemas, estamos produciendo.

Me parece también que faltó producción escrita, que tendría que haber producción escrita constantemente. Encontrarse con lo que es la facultad, que terminamos la carrera y ahora tenemos que hacer la tesis y producir, o ahora viene la monografía final y producir, y no hay…, no se entiende la producción escrita como parte de la lectura. Y bueno, sí, lleva tiempo, pero yo preferiría leer tres textos en todo un cuatrimestre y realmente profundizar.

Creo que habría que sostener el espacio para adelante, mantener un espacio de encuentro, para lo que sea, para seguir militando por fuera la cátedra o para mantener las ganas que tenemos acá y pensar eso de cómo producir, porque de hecho no creo que se haya logrado producir. Se jugó, pero no sé qué experiencias dinámicas pensar para lograr producir, creo que ahí ya sería otro el tema.

A mí lo más instructivo que me dejó la experiencia fue abrir problemas. O sea, darle materialidad a esos problemas que uno baraja cuando piensa cómo cambiar el circuito
de producción y cómo se produce dentro del aula. Me faltaba la experiencia, tenía ese ideal que son los talleres donde uno no tiene un contacto real con la vida institucional. Y acá me parece que nos encontramos de lleno con los tiempos institucionales. No sólo por la presentación de la materia, sino también por sostener una cursada con ritmos de lectura en la medida en que uno está sosteniendo materias que tienen el formato institucional claro.

Ex-temporalidad-es

Las condiciones de producción y su relación con la temporalidad. ¿Cómo conciliar con la temporalidad instituida en el intento de desajustarla? ¿Más y menos conocimientos u otro producir(nos)?

Una cosa que me pareció interesante fue mirar la forma del programa. Las discusiones quese fueron llevando a cabo eran muy complejas, se hablaba, al principio, sobre el modo en que íbamosa organizamos para trabajar, después había otra metadiscusión en torno a cuánto tiempo le íbamos a dar, y otra metadiscusión en torno a qué es loque íbamos a leer. Ahí estaba la temporalidad diferente a la academia, donde por supuesto es muchomás fácil llegar a cierto lugar y seguir de cierta manera, te dicen hasta dónde tenés que estudiar. Y ahí notaba ese compromiso, para relacionarlo un poco con el conocimiento comprometido o el investigador comprometido, y con aquello que supuestamente es objetivo, que es descomprometido con una realidad.

Eso que se decía de los tiempos: me parece que en una materia como la que estamos acostumbrados a cursar tenemos una forma de razonamiento que está bastante aceitado. Funciona como funciona esa forma, pero funciona. Y también funcionan los tiempos que plantea la institución. Y digo esto pensando que a lo largo del seminario encontré, sobretodo en los últimos encuentros, otra dinámica que pudimos ir construyendo y que permitió sacarle más jugo a las discusiones o a la entrada teórica al texto. Llevó otros tiempos distintos, alos que en la facultad no estamos tan acostumbrados, sino que tienen que ver con la construcción que se hizo a lolargo del cuatrimestre.

El tema de la temporalidad, que es algo que siempre planteo dentro de los grupos más cercanos, el de qué es lo que permiten los tiempos académicos; si realmente esto se encuadra dentro de una cursada, cómo se continúa después, por fuera de ese corte tan artificial que plantea la temporalidad académica, el calendario académico. Creo que pasa por ahí, pensar ese tipo decuestiones, realmente quién es el sujeto de toda estaactividad, en relación a los tiempos más que nada.

Tendríamos que adecuar el tiempo a la tarea, y no la tarea al tiempo, cosa que a veces pasó, que se repitió muchas veces lo institucional. Esto de que en lo institucional la condición deposibilidad para aprobar una materia es no discutir, siempre que hay alguna discusión tenemos que apuramos porque no llegamos con el programa. Lo que queda siempre afuera en la facultad es la discusión, y eso me parece que pasó.

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Para los próximos encuentros nos proponemos una discusión teórica sobre la construcción de conocimiento colectivo y el rol del sujeto de conocimiento. Nos inquieta saber si partimos de postular la igualdad y apoyarnos en la voluntad de saber, o si asumimos que partimos de la desigualdad y por lo tanto hay que construir las mediaciones para generar la igualdad. Para este match de improvisación leeremos a Jacques Rancière (“El maestro ignorante”) y Paulo Freire (“Pedagogía del oprimido”).

Nos queda en el tintero una discusión sobre producción de conocimiento y los caminos de la acreditación que exige la academia. Para ello recurriremos al análisis de reglamentaciones vigentes como el manual de procedimientos para la categorización y a las recomendaciones que Umberto  Eco hace para quienes se embarquen en la hechura de una tesis. Trabajaremos eventualmente con un artículo donde se problematizan las exigencias que se imponen a los investigadores que se embarcan en el trabajo de campo antropológico.

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